sábado, 7 de octubre de 2017

Hacerlo con pasión y por pasión.

Muchos estamos acostumbrados a vivir una vida a base de lo que los demás quieran ver de nosotros. Trabajamos arduamente por un futuro incierto que quizás no nos haga felices del todo. Todo por un reconocimiento que se disfraza de meta satisfactoria, pero que en realidad es un ciclo indefinido de desmotivaciones.

La vida del hacker es, sin lugar a dudas, el ejemplo de vida más propicio que cualquier persona debe tener, pero estamos tan concentrados con la idea global de que el dinero mueve el mundo, que ya el trabajo solo se ha convertido en trabajo forzoso y no en algo que puedes amar y hacer a la vez.

Quizás estés leyendo esto y te preguntes: ¿Qué tiene que ver un hacker con todo esto? Pues te explico mi buen amigo o amiga que tomo como ejemplo la vida del hacker porque es una persona altamente cualificada en cuanto a conocimientos informáticos y cuya principal motivación es el entusiasmo y la pasión que le produce crear, descubrir o desarrollar nuevas tecnologías. Es decir, no es una persona que anda por ahí utilizando sus conocimientos informáticos solo para generar fortuna, sino alguien que disfruta hacer lo que hace y a cambio de eso puede que a veces consiga dinero, pero le es más importante la satisfacción que le genera hacerlo.

Según Pekka Himanen, en su libro: “La ética del hacker y el espíritu de la era de la información”, un hacker es un experto apasionado, por lo que cualquier persona, de cualquier área del conocimiento puede ser un hacker.

Cuando hacemos algo que no nos gusta a veces lo hacemos de forma rápida y sin precauciones para salir de ese tormento. Me imagino que una persona que trabaja solo para trabajar debe vivir una vida terrorífica. Sé que la situación económica de cualquier persona es importante para su subsistencia, pero en mi opinión es más preferible comer migajas de pan y trabajar con pasión y por pasión.

-Paola Rosario Peña (1074713).

Actualicemonos

En este vídeo que les pondré, se habla de los últimos temas de actualidad  más importantes, y tiene una clara y precisa habla de todos estos. Lo pongo para que no andemos como unos tontos sin saber de nada...espero que los disfruten.

Ashley Yocasta Moreta Castillo (1075108)

Los efectos de la ingeniería en la sociedad del conocimiento

Con el advenimiento de las nuevas tecnologías, la sensación de mutación y cambio tecnológico se ha hecho más palpable y con ello la importancia de la ingeniería en las decisiones de la sociedad. Las nuevas tecnologías están en la base de una economía global o “economía informacional”, caracterizada porque la productividad y la competitividad se basan de forma creciente en la generación de nuevos conocimientos y en el acceso a la información adecuada, bajo nuevas formas organizativas que atienden una demanda mundial cambiante y unos valores culturales versátiles.
En contraposición a la pluralidad de las sociedades del pasado, para algunos autores hoy se asiste a un único sistema de sociedad propiciado por la tecnociencia. La tecnociencia es un concepto que no hace grandes distinciones entre la ciencia y la tecnología, pues su espacio de contextualización está definido por la Investigación y el Desarrollo I+D de las empresas y agencias tecnocientíficas; a diferencia de la ciencia y la tecnología, que eran promovidas ante todo por comunidades de científicos e ingenieros. Las nuevas tecnologías de información y comunicación conforman un sistema tecnocientífico, entre otros, el cual está posibilitando el nuevo paradigma tecnoeconómico y con ello la emergencia y el desarrollo de una nueva modalidad de sociedad, la sociedad del conocimiento.
Este nuevo sistema tecnocientífico que implica un nuevo paradigma tecnoeconómico, se caracteriza por una nueva forma de sobrenaturaleza que depende en gran medida de una serie de innovaciones tecnológicas. Según el filósofo español Javier Echeverría (1999), se trata de una sociedad de tercer entorno, posibilitada por una serie de tecnologías, entre las cuales mencionaremos siete: el teléfono, la radio, la televisión, el dinero electrónico, las redes telemáticas, los multimedia y el hipertexto. La construcción y el funcionamiento de cada uno de esos artefactos presuponen numerosos conocimientos científicos y tecnológicos (electricidad, electrónica, informática, transistorización, digitalización, óptica, compresión, criptología, etc.), motivo por el cual conviene subrayar que la construcción de este tipo de sociedad, sólo ha comenzado a ser posible para los seres humanos tras numerosos avances científicos y técnicos. Esta sociedad es uno de los resultados de los sistemas tecnocientífcos y por ello ha emergido con más fuerza en aquellos países que han logrado un mayor avance tecnocientífico.
Estamos ante una transformación de mayor entidad basada en un nuevo espacio de interacción entre los seres humanos, en el que surgen nuevas formas sociales y se modifican muchas de las formas anteriores. Se está modificando profundamente la vida social, tanto en los ámbitos públicos como en los privados, el sistema tecnocientífico incide sobre la producción, el trabajo, el comercio, el dinero, la escritura, la identidad personal, la noción de territorio, memoria y también sobre la política, la ciencia, la información y las comunicaciones y la educación; los trabajos de Manuel Castells, entre otros, apuntan a aclarar este tipo de implicaciones.
Es esta sociedad, llámese E3, sociedad mundial, "aldea global", "tercera ola", "ciberespacio", "sociedad de la información", "frontera electrónica", "realidad virtual", etc. en donde la ingeniería y los ingenieros han tenido un papel como en ninguna otra sociedad del pasado. Han sido en gran parte los constructores del nuevo sistema tecnológico, en una multiplicidad de espacios de acción que van desde los niveles micro, nano, genético, molecular, atómico e incluso subatómico; pero también social, cultural, económico, etc. Nadie ha vivido más profundamente en este mundo de artefactos vivientes que los ingenieros y es precisamente este mundo el que todos los demás estamos viviendo, pero este mundo no es igual para todos. Y es aquí donde quisiéramos introducir un comentario final.

raydi reinoso 1076471

continuación sobre la ética del hacker

Sin duda, una de las señas de identidad de nuestro tiempo es la aparición de y desarrollo de Internet, acontecimiento en el cual, ha desempeñado un papel trascendental un colectivo de personas que ya desde los años 60 se conoce como los hackers. Los integrantes de este colectivo no solo han tenido que ver con el desarrollo de Internet sino que también han sido claves en la creación de muchas otras muchas tecnologías, todas ellas en relación con el mundo de la informática. En consecuencia podemos considerarles actores de primera línea en la revolución tecnología que ha supuesto la aparición de la red.
El autor del libro que comentamos, Pekka Himanen, es doctor en Filosofía por la Universidad de Helsinki. Ha trabajado como investigador en Finlandia, Inglaterra y en las universidades norteamericanas de Stanford y Berkeley. También ha realizado diversos estudios, como colaborador de Manuel Castells, en torno al tema de la sociedad de la información.
Un hacker es una persona altamente cualificada en cuanto a conocimientos informáticos y cuya principal motivación es el entusiasmo y la pasión que le produce crear, descubrir o desarrollar nuevas tecnologías. La creatividad, la libertad en la red, el aprendizaje compartido y solidario con el resto de los miembros del colectivo, poniendo en común y de forma pública los descubrimientos realizados, la búsqueda del reconocimiento social por parte de sus colegas son los principales elementos que definen la ética del hacker. A mediados de los 80, determinados medios de comunicación les califican como criminales informáticos y si es cierto que algunos de ellos, llevados por su afán de aprender o por otros motivos, se han dedicado al sabotaje de redes y robo o destrucción de información, sería injusto pensar que todos los hackers se dedican a ello; los que sí lo hacen, son llamados crakers por el resto de la comunidad para que queden perfectamente diferenciados.
La ética hacker se ve radicalmente enfrentada a la ética protestante del trabajo que aún hoy predomina en nuestra sociedad y que valora mucho más la importancia del trabajo en si mismo independientemente de la naturaleza del mismo y que entiende la obtención de dinero como su máxima meta. La ética protestante del trabajo es un concepto que se define como tal por primera vez, a principios del siglo XX, por Max Weber en su obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo.
En este libro se exponen tres aspectos importantes en la ética hacker: El tiempo, el dinero y la ética en la red; asi como la actitud del colectivo hacker ante los mismos.
Una de las frases que define mejor el sentido del tiempo en el trabajo dentro de la ética protestante sería "el tiempo es dinero", acuñada por Benjamín Franklin. La optimización máxima del tiempo para obtener mejores resultados en el trabajo, frente a un sentido hacker del tiempo mucho más flexible en el que el trabajo no necesariamente es el centro del mismo y en el que el tiempo de ocio tiene un peso mayor.
En la ética protestante el trabajo y el dinero son fines en si mismos. En la comunidad hacker, no es el dinero la principal motivación para desarrollar un trabajo sino la pasión que se pone en él y el reconocimiento del mismo por parte de sus iguales, aunque los hackers no son unos ingenuos a la hora de contemplar la posibilidad de obtener dinero con, por ejemplo, el desarrollo de algún software, ese dinero en muchos casos es la llave de su libertad para dedicarse a actividades más en función de sus intereses personales o inquietudes intelectuales.
El prestigio se obtiene a través del reconocimiento por parte de sus iguales sobre el trabajo realizado, cuyos resultados se ponen a libre disposición del resto de la comunidad, para que este sea criticado o mejorado en un esfuerzo colectivo de aprendizaje. En ocasiones, dicho esfuerzo se ha revelado clave y eficiente en determinados momentos de la evolución de Internet. Este modelo de aprendizaje que Pekka Himanen llama modelo abierto, tomaría como punta de referencia la Academia de Platón. En este modelo los alumnos y los tutores son compañeros de aprendizaje en el que los segundos, más que inculcar una seríe de conocimientos en los primeros, intentan que estos los engendren por si mismos.
La ética en la red, o lo que el autor llama nética, alude la relación de los hackers con la red. En la obra se distinguen dos tipos de redes, las de medios de comunicación y la red económica.
En el primer tipo de redes los principios de esta nética son la defensa de la libertad de expresión en la red, la protección de la intimidad y de la libertad de los individuos así como el uso de la red como herramienta de denuncia y lucha contra situaciones de abuso e injusticia producidas en cualquier lugar del mundo. En cuanto al segundo tipo, la ética hacker apuesta por la llamada preocupación responsableconsistente en entender que las redes deben ser un elemento de inclusión y no un instrumento que aumente las brechas sociales provocadas por las exclusión de las redes de personas y regiones en función de intereses políticos y económicos diversos.
De todos modos, cabe señalar que no todas las personas que puedan sentirse vinculadas al colectivo hacker siguen de forma tajante los principios de la ética de los que hemos hablado; pero, de un modo general,  estos principios pueden ser considerados como rasgos identificativos de dicha comunidad.

En este libro, Pekka Himanen nos presenta un nuevo modelo de entender el trabajo que efectivamente se ha demostrado muy eficiente en determinados hitos en la historia de la creación y desarrollo de lo que conocemos como nuevas tecnologías. Quedaría por ver de qué modo ese modelo sería aplicable a otras actividades o en otras realidades sociales y políticas. Al contrario de lo que expone el autor, no parece que el hecho de que exista un colectivo cuya principal motivación para desarrollar su trabajo sea el entusiasmo que provoca la creatividad y el descubrimiento sea algo nuevo; más bien seria un modo de entender el trabajo y el aprendizaje que ya existía y que tiene a los hackers como expresión de la era Internet. 

raydi reinoso 1076471

La ética del hacker

La ÉTICA HACKER  supone un cambio de paradigma. Comienza con un prólogo de Linus Torvalda en el que nos explica porqué el hacker es como es: La Ley de Linus establece  que todas nuestras motivaciones se pueden agrupar en 3 categorías básicas por este orden (“supervivencia”, “vida social” y “entretenimiento”).
Para él, un hacker es una persona que ha dejado de utilizar el ordenador para sobrevivir y ha pasado a los dos estadíos siguientes, vida social y entretenimiento. Así llega a crearse algo como el sistema Linux, sus partícipes lo encuentran muy interesante y les gusta compartir eso tan interesante con los demás.
Se considera al hacker como un EXPERTO APASIONADO, pero si la denominación “Experto” pudiera parecer peyorativa, Charles  Leadbeater en su libro WE-THINK habla de los AMATEURS PROFESIONALES “Los Pro-am están aquí para quedarse, al mismo tiempo que gradualmente, van transformando muchas realidades profesionales que ahora damos por sentadas”
En contra de la creencia generalizada, el HACKER NO ES UN PIRATA INFORMÁTICO sino un curioso innato pero sin intenciones de producir daño y además no sólo existen hackers en el ámbito de la informática, también pueden haber hackers del fútbol, de la música, de la abogacía o de la medicina.
Otro tipo de personas son los CRAKER, aquellos quienes adoptan por negocio la reproducción, apropiación o acaparación y distribución, con fines lucrativos, y a gran escala, del software desarrollado por otros, sin aportar a este una mejora, ni un beneficio a la comunidad. Quienes, por otro lado, se dedican a alterar la información y realizar ataques a otros sistemas con una finalidad dañina o destructiva.
En el Capítulo 1º titulado “La ética hacker del Trabajo” explica como para un hacker programar representa una actividad interesante, emocionante y gozosa. Eric Raymond, un destacado defensor de la cultura hacker, no duda en utilizar la palabra pasión, para denominar la tercera categoría de la Ley de Linus. El precedente de la “ética hacker del trabajo” se encuentra en la Academia de Platón.
Seguidamente, nos habla del concepto "etica protestante del tranajo ” que tiene su origen en el famoso ensayo de Max Weber  titulado “La ética protestante y el espíritu del capitalismo” donde el trabajo debe ser considerado un fin en si mismo, un deber y uno debe realizar su parte lo mejor posible. El precedente de la “ética protestante del trabajo” se encuentra en las reglas monásticas.

raydi reinoso 1076471